¿Cómo aprendemos a saber que Dios nos escucha cuando oramos?

El aprender cómo saber que Dios nos escucha cuando oramos es algo mucho más grande que las bendiciones, la sanidad, la liberación  el progreso. Si puedes escuchar a Dios, sabrás cuando orar y qué pedir, pero hoy en día, mucho de nosotros no podemos escuchar a Dios para nada.

Oras porque dices que eres Cristiano; oras porque reclamas ser Cristiano. Consideras la oración como una tradición, como un himno nacional. Esa es la manera en la que ves la oración. Incluso el venir a la iglesia, lo ves como una tradición.

Aprender cómo saber que Dios nos escucha cuando oramos es algo mucho más grande que todo lo demás. Cuando quieres orar y dices “sáname”; saber si vas a ser sano es algo mucho más grande. Dices “bendíceme Señor”, pero hay algo más grande que esa misma bendición. Si tú sabes que Dios te bendecirá, eso es mucho más grande que las bendiciones que le estás pidiendo a Dios. Dices “libérame, Señor”, hay algo mucho más importante que la liberación que necesitas. Saber que Dios te liberará es incluso más grande que la liberación.

Aprender cómo saber que Dios nos escucha cuando oramos es algo mucho más grande que la liberación, la bendición, la sanidad, entre otros.

Hoy en día basamos nuestra fe en la mejoría después de la oración. Cuando quieres orar dices “Jesús sáname”, y al no ser sanado dices “no tengo fe, por esa razón Jesús no me sanó”. Dices Jesús Sáname”, y experimentas un pequeño alivio, entonces dices “ese es el nivel de mi fe”. Siempre basas tu fe en al mejoría después de la oración. Cuando no mejoras dices “como no tengo fe, esa es la razón por la que no mejoro”.

Cuando continúas basando tu fe en tu mejoría después de la oración, pronto te convertirás en un incrédulo. Ese es el truco que ahora satanás está usando, una táctica ordinaria, una estrategia de satanás; lo ha estado usando para acercarte a él.

Cuando dices “Jesús estoy hambriento” que Él no te dé el alimento instantáneamente no significa que no seas un hijo de Dios, no significa que no tengas fe. Pero dices “no soy un hijo de Dios por eso no me han dado alimento”. Por esa razón empiezas a ver a Jesús de forma incorrecta y empiezas a regresar hacía satanás. Esto es lo que te lleva adonde te encuentras el día de hoy. Eres lo que eres porque basas tu fe en la mejoría después de la oración.

Conitinúas acercándote más hacía satanás y tu vida Cristiana sigue decayendo. Sigues contando cuantos fallos tienes en tu oración. “Pedí esto pero no lo recibí. Pedí por promoción pero recibí una carta de despido”. En el momento en que cuentas el número de fracasos en tu oración te encuentras a punto de adorar a satanás. Empiezas a escuchar la voz de tus vecinos.



Si escuchas a Dios antes de orar y escuchas a Dios después de orar, nunca serás decepcionado, porque irás a Él y puede que Él te diga que lo que quieres pedir no es Su voluntad. Siempre pedimos cosas que están en contra de la voluntad de Dios. Si tú oras de acuerdo con la voluntad de Dios, tú recibirás. En ocasiones, esas oraciones que crees que no han sido respondidas son diseñadas para fortalecer tu deseo, son para detenerte por un tiempo, para prepararte para algo mejor. No son oraciones sin respuesta. Parecen pero no es así.

Basar tu fe en la mejoría después de la oración no tiene sentido. Por ejemplo, dices “Jesús dame pan” y no te es dado, te sientes carente de fe. Dices que no tienes fe y eso no te motivará para continuar esforzándote.

La oración tiene su propio lenguaje. Debes escuchar a Dios para saber porqué orar. En Hechos 3:1-10, el hombre cojo de la puerta la Hermosa estaba allí por dinero. Pedro le dijo “No, esto no es lo que Dios me pide que dé”. “Más Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda“. Él nunca creyó que podría levantarse y caminar.

Cuando oramos de acuerdo a la voluntad de Dios. Él responde. Nosotros no podemos ordenarle a Dios; Dios es quien nos ordena. Debemos orar de acuerdo a Su voluntad. Cuando no lo hacemos, nos engañamos a nosotros mismos. Él responde cuando oramos bajo Su voluntad, no cuando oramos bajo la nuestra.

Dios puede usar el fracaso en tus negocios para preservarte; El puede usar el retraso en tus negocios para preservarte por días o meses.

Si estás destinado al Cielo y el Cielo es tu hogar, Dios encontrará el modo de detenerte para que puedas heredar el Reino. Si estás destinado al Cielo y el Cielo es tu hogar, finalmente, Él usará cualquier tontería para que pares de extraviarte, para no perderte. El Cielo es el hogar supremo de los creyentes.

Como Cristiano, tu enfermedad no es como la de los demás; no es para destruirte sino para mejorarte. ¿Dónde queda satanás en tu vida cuando eres hijo de Dios? No juzgues tu vida Cristiana por tu situación. De la misma manera, no juzgues tu fe por tu mejoría después de la oración.

Oras pero aún no recibes, mantente firme como Cristiano, esa debe ser la razón para amar más a Jesús. Si tú honras a Dios cuando no parece haber esperanza en tu situación.  Él dice que te honrará poderosamente, que la recompensa es mayor. Cuando no hay testimonio y tú Le honras, mayor es la recompensa.

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