El poder del dinero. Una gran mentira

La mentira más grande que se ha creído la humanidad es la del poder del dinero. No estoy hablando en términos de grandes riquezas, me refiero a la vida cotidiana de cualquier persona, rica o pobre, que piensa que con el dinero se puede hacer todo.

El problema no es tener o no dinero, el problema es el temor de no tener o dejarlo de tener. Se han hecho estudios donde se ha mostrado que las personas con mucho dinero padecen del temor a dejarlo de tener, con lo que no es cierto pensar que si tuviese mucho dinero no tendría temor a la escasez.

Déjame mostrarte algo muy importante que puede hacerte libre del temor que produce el dinero.

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La mentira que hemos creído es que la fuente de la provisión es nuestro empleador, cónyuge, inversiones y otro canal a través del cual el dinero es suplido. Esta mentira hace que la fuente de poder sea el dinero y tu saber bien, que el dinero no es una persona ni un ente como para podernos controlar, el problema es que detrás del supuesto dinero hay otro, que no quiere que tu dejes de tener temor.

La verdad, creas o no creas, es que el poder está en Dios y que Él es la fuente de la provisión, pero esto no se nos ha enseñado, es más, puede parecer absurdo pensar en el siglo en el que vivimos, que Dios va a ser el que nos va a proveer de todo lo que necesitemos, más que nada, porque deseamos muchas cosas que el dinero y el que está detrás de él nos ha seducido para tener que son absurdas.

En la antigüedad le pusieron el nombre de Mamón al dios del dinero, este compite contra Dios para ganar seguidores. No se puede servir a Dios y a Mamón a la vez, solo se puede ser seguidor de uno. Déjame mostrarte diez síntomas que muestran que se está sirviendo a Mamón y después, si te interesa más, investigas.




Diez síntomas de la influencia de Mamón

1.   Preocupación y Ansiedad por el Dinero.

Ya mencioné anteriormente que no solo los pobres tienen temor al dinero, también los ricos temen perderlo. En ambos casos, el temor, la preocupación y la ansiedad dominan las emociones de las personas.

2.           Mala administración del dinero.

La frase típica de esto es “yo no sé donde se fue el dinero”. La mayoría de las personas no tienen un sistema para conocer sus finanzas personales. Como resultado de esto no tienen responsabilidad financiera, ni siquiera pueden decir que cantidad de dinero necesitan mensualmente para su provisión.

3.           Necesidad financiera continua

Ahora la frase es “Y nunca tengo suficiente dinero”, “nunca llego a final de mes”.

Este problema aflige tanto a los ricos como a los pobres. Cuando no tengo una organización financiera responsable ante Dios, se producen patrones de gastos que continuamente exceden los recursos disponibles. El engaño de la deuda del consumidor se convierte en algo muy atractivo y en una solución a corto plazo.

4.           La mentalidad de “No puedo permitirme el lujo”.

Si el control de Mamón me ha convencido de que el dinero es mi fuente, entonces tengo que cuidar mucho como gasto el dinero. Ves, el enfoque es que es el dinero el que tiene el poder no Dios.




 

5.           Comprar por Impulso.

Si te ocurre que compras y luego te das cuenta que no era muy necesario lo has comprado, que lo único que has hecho es guiarte por el impulso de comprar, porque era una gran oferta, tenía un buen descuento, si no lo hacías en ese momento no tendrías otra oportunidad. Pero que en realidad no era necesario. Este es un patrón establecido en las vidas de las personas que no han aprendido a ser administradores de los recursos bajo la dirección de Dios.

6.           Tacañería.

La tacañería es un temor de no tener suficiente dinero para satisfacer mis propias necesidades, con lo que no sobra ni un céntimo para dar. Este temor genera una necesidad de aferrarse al dinero. Nuevamente aquí el temor actúa tanto en los que no tienen como en los que manejan una gran cantidad de recursos.

La avaricia es un desea no ordinario de adquirir o poseer. No es lo mismo codicia que avaricia. La diferencia es que la codicia es el deseo de algo que no tienes mientras que la avaricia es el desear más de lo que ya tienes. El sistema del que opera tras el dinero está para crear necesidad. Una vez que entras en el sistema gobernado por Mamón, tendrás una gran dificultad para salir de él.

8.           Descontento

No importa tu situación económica, si no tienes es el problema y si tienes quieres más o no sabes porque pero siempre te sientes descontento. La idea es estar contento se tenga o no se tenga.

9.           Esclavitud a las deudas.

Hay un espíritu detrás de las deudas personales que se asocia con Mamón y obstaculiza el flujo de recursos financieros. Las deudas te mantienen esclavo de a quien debes. Cada vez más los créditos y tarjetas personales nos entrampan en la esclavitud de las deudas, nos hacen creer que podemos pagar ahora lo que no tenemos y que luego lo podremos pagar cuando lo tengamos, eso si, mucho más caro. En ocasiones eso no es así y al no poder pagar la deuda engrandece hasta tal punto de ser imposible salir de ella.

10.       Énfasis exagerado en el dinero y sobreestimación de su verdadero poder.

Uno se da cuenta de este énfasis en el lenguaje que usa la gente cuando les escuchas hablar, la mayoría de los temas están relacionados con el dinero. Se impresionan ante las personas que tienen mucho dinero. Están constantemente hablando de la forma como obtener más dinero.

¿Quieres librarte del espíritu de Mamón?

Esto será en otro artículo. De momento me conformo con que detectes la influencia que genera en ti este espíritu, que lo creas o no, ahí está operando en este mundo.

Puedes profundizar más leyendo el libro “Bienes Riquezas y Dinero. Principios bíblicos de Dios para las finanzas. De Craig Hill y Earl Pitts.

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