¿Que espíritu gobierna tu vida





No se puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amara al  otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. Mateo 6:24

El contexto de esta escritura va vinculado al amor de Dios y las riquezas, pero si es cierto que el Señor contrario a Dios solo puede ser uno que compite contra Él.

Hay una forma de hablar que muestra lo que intento explicar con este artículo. Por ejemplo, si a una persona se le nota que es muy egoísta, se dice, que espíritu de egoísmo tiene, o si es ambicioso, que espíritu de ambición tiene. Como he dicho, es una forma de hablar, porque no creo que las personas lo estén usando con la propiedad y significado que tiene. Porque en realidad está expresando una gran verdad pero que no se conoce sus consecuencias.

Tenemos que aclarar, que según la Biblia, que es el libro con más autoridad con referencia a las  cosas de Dios, el espíritu del hombre es parte de la semejanza a Dios, es inamovible intransformable incorruptible, con lo que cuando hablamos de un espíritu de naturaleza pecaminosa, es decir, lo contrario a lo que es el espíritu de Dios, nos estamos refiriendo a un espíritu externo que nos domina, controla y desvía de la voluntad y del amor de Dios. Si un espíritu con carácter, con personalidad, un ser inteligente, según la biblia, un ser angelical que decidió por su propia voluntad revelarse a Dios y servir a quien está en contra de Él.

Llámame loco o religioso, pero hay grandes evidencias de lo que te estoy hablando, muchas más que las de creer que existen los extraterrestres o que todo lo que ocurre es por casualidad sin un orden definido.

Si entiendes esto, puedes darte cuenta de quién es tu Señor, porque no significa que porque ames a Dios este sea el que te esté dirigiendo. Si regresas al texto con el que iniciamos, no se puede servir a dos señores, es decir, no se puede servir a uno y luego al otro, o a uno un poquito y al otro más. La trampa es que si estás dominado por un espíritu que no es el Espíritu Santo, estás sirviendo a otro, sin importar lo que hagas en tu iglesia, o en tu familia o en tu tiempo devocional con Dios, y lo peor de todo esto es que por lo general no lo sabemos.

Servir a Dios es mucho más que trabajar para una iglesia o una congregación. Tiene que ver con algo más de llenar un local o dar a los pobres. Tiene que ver con muchísimo más que hablar de Jesus y su salvación a todo el mundo. Es mucho más que estar en ayuno 40 días, mucho más que leer la biblia en un año…

Servir a Dios es entregarte totalmente a el que nunca se equivoca, al que nunca hará nada contra ti. Es confiar totalmente en sus fuerzas y poder sin importar las circunstancias en las que uno esté. Es tener una total dependencia a su voluntad, no a lo que creo que es bueno o malo. Es esperar que Él, mi único dueño y Señor, va  a responder en todas mis necesidades, porque el trata bien de lo suyo.

Decimos y lo creemos que somos del Señor, pero hacemos como intelectualmente, y lo peor, como sentimentalmente entendemos que es lo mejor. Ponemos nuestra lógica por encima de la palabra y sobretodo, nuestra estima, orgullo y sentimientos por encima de la voluntad del que quiere ser nuestro Señor.

¿Qué espíritu notas en tu carácter? Ese es el espíritu que domina tu alma y si domina tu alma está dominando tu voluntad. Te garantizo que si no es el Espíritu de Dios el que controla tu vida, el que la controla no quiere llevarte a buen puerto, como se diría popularmente. Otro tema es como desligarnos de ese espíritu que nos está seduciendo, mintiendo, engañando y desviando de lo que realmente deseamos, si en realidad lo que deseas es servir a Dios.

adorando en espirtituIdentifica a quien sirves y estarás más cerca de librarte de muchas de las preocupaciones, ansiedades, temores que padeces. Estas son consecuencias de la naturaleza de tu Señor.

Abría mucho que hablar de las autoridades espirituales que gobiernan este mundo. Son potestades con dominio territorial. Se puede notar según en la región en donde vives cual es su carácter. Donde más se notan, curiosamente, es en las iglesias. Esto tiene su lógica, ya que el enemigo de Dios quiere desviar todo lo que pueda hacer crecer el Reino de los cielos, con lo que si controla su iglesia, controla su crecimiento.

No quiero terminar este artículo sin mostrar un interés por el crecimiento de la iglesia verdadera, el cuerpo de Cristo, el que tendría que estar continuando la obra que Jesús comenzó con su muerte y resurrección. Una iglesia o cuerpo abierto a todo aquel que quiera participar, sin importar las consecuencias de esta entrega total e incondicional. Esto comienza en uno mismo, en una muerte del yo y una resurrección con Cristo y su amor.